Tal como se había anunciado para este año, de lanzar cada mes una mininovela, la señal reveló las primeras imágenes de lo que será la producción que debutará en abril. La nueva historia, original de Jaime Morales y dirigida por Cesar Opazo, girará en torno a un taller mecánico y con un elenco integrado por Ignacio Susperreguy, Kat Sánchez, Tutú Vidaurre, Rodrigo Walker y Bastián Bodenhöfer.
“El Millonario que Quería que lo Amaran” inicia cuando Luciano Pigazzi (Ignacio Susperreguy), un joven y exitoso millonario, descubre que su novia Martina Villagrán (Tutú Vidaurre) solo está con él por interés, por lo que abandona de golpe la vida que todos envidian. En su huida conoce a Bárbara Larenas (Kat Sánchez), una mecánica fuerte y honesta, y a su padre, Ernesto (Bastián Bodenhöfer), el dueño del taller que pertenece a ambos. Decidido a comprobar si alguien puede quererlo sin mirar su billetera, Luciano les oculta quién es realmente, mientras Basilio Yáñez (Rodrigo Walker), su chofer y único confidente, se convierte en el aliado que lo ayuda a desenvolverse en un ambiente completamente ajeno para él.
Jaime Morales, creador y guionista, destacó que “tras el fenómeno que significó ‘Enamorada(s)’, sentimos la necesidad de seguir hablando del sentimiento más básico y universal que existe: el amor. Pero esta vez desde un lugar distinto. ‘El Millonario que Quería que lo Amaran’ es una historia que cruza mundos y personajes, y que nos invita a entrar a un universo tan cotidiano como un taller mecánico, para recordarnos que las cosas realmente valiosas de la vida -los sentimientos, las relaciones humanas- no siempre tienen precio. Venimos de contar una historia donde la lucha era por conocerse a uno mismo. Ahora quisimos poner a prueba una pregunta aún más profunda: ¿qué hace que las personas que nos quieren elijan hacerlo? ¿Y qué pasaría si llegaras a un lugar donde nadie conoce tu nombre ni tu pasado… y sólo pueden valorarte por lo que ven e interpretan de ti?”.
La ficción que tiene guiños a la telenovela “Gatas & Tuercas” se graba en un taller mecánico real, ubicado en Providencia. Frente a esto, su director César Opazo, explicó que “es un mundo lleno de colores y estímulos. Una de las cosas importantes que te permite este formato de teleseries verticales es ir a lugares reales, no es como las teleseries tradicionales donde se arman escenografías, porque esas escenografías nunca son tan fieles como la realidad. O sea, se llegan a construir espacios muy reales, pero nunca es igual que la realidad, la materialidad no es la misma, tiene que ver con la vida e historia que tienen los espacios”. Agregando que “eso enriquece los planos, la historia, la cotidianeidad de los espacios que se habitan. Uno ve un taller mecánico de verdad, lleno de historias… el taller está al servicio de nuestra historia y cumple con la historia que queríamos contar”.
Por otro lado, el realizador enfatizó en que “son actores jóvenes queriendo explorar el formato y con mucha disposición y ganas, y creyendo… creyendo en los procesos, en la visión de uno como director y poniéndose al servicio. Y, lo más clave, hay confianza. Yo creo que la confianza es fundamental para que un actor se entregue y haga las locuras que uno les pide, que es finalmente interpretar el rol de un personaje que uno ha ido imaginando y construyendo como equipo. Aquí y en las otras mininovelas, el elenco se ha puesto al servicio del equipo y del proyecto, y eso a uno le da seguridad para seguir avanzando”.
Finalmente, el profesional comentó que “esta es una historia fresca… y ha implicado acercar a los actores a empatizar, conectar y sentirse cómodos. Lo que buscamos provocar es una conexión ojalá inmediata y natural entre los actores, y eso es difícil, pero a la vez muy entretenido y desafiante”.
Fotografías gentileza Canal 13.
